Antecendentes Historicos de la Iglesia de Dios (7°dia) en México

16 07 2007

Antecendentes Historicos de la Iglesia de Dios (7°dia) en México

ANTECEDENTES HISTORICOS

Repasar y relatar de nuevo la historia es descubrir no sólo el pasado sino abrir nuestro presente a la posibilidad de una cada vez mejor interpretación de nosotros mismos, nuestras razones y anhelos; Es descubrir la mano de Dios a cada paso impulsando y alentando a su Pueblo; Es saber que Dios ha estado, está y estará al lado de la Iglesia fiel y obediente que deseamos ser.

A mediados del siglo XIX surge en los E. U. A. la Iglesia de Dios (7o. día) con un desafío particular de anunciar al mundo el plan de Dios para los humanos; haciendo un firme llamado a la santidad y a la esperanza en Dios, declarando ser una congregación honesta y radical en su búsqueda y vivencia de la verdad de Dios.

Las claras aspiraciones de la naciente Iglesia la conectaban a los propósitos universales de la iglesia cristiana que nació en el Señor Jesús y durante casi veinte siglos encarnó la fe y los riesgos de ser pueblo elegido por Dios para vivir anunciando su salvación.

A partir de su conformación, la iglesia definió características distintivas en su doctrina y disciplina, aspirando a ser lo más apegadas a las Sagradas Escrituras con especial celo y convicción. Así vio la luz una congregación que poco a poco asumiría un modesto y a veces destacado papel en la vida de muchas comunidades y ciudades que hoy se localizan en, por lo menos, veintisiete países.

En México, es el año 1920 en el que un mexicano que residió en los E. U. A. vino a su pueblo natal para fundar la primera misión que pronto sería la primera Iglesia en la ciudad de Saltillo, Coah. y la pionera en el país.

En 1924 ese pequeño grupo estudia su primer cuaderno de Escuela Sabática, inaugurando, quizá sin saberlo, una apreciada tradición de estudio, reflexión y diálogo en torno a la Biblia que en comunidad aún hoy hacemos.

Durante los años 20’s nacen otras congregaciones en la Cd. de México y de allí -en la siguiente década se alcanzan la ciudades de Guadalajara, Jal., Pánuco, Ver., y Acatlipa, Mor. También en esta etapa el gobierno de la Iglesia se traslada de Saltillo, Coah. a la Cd. de México. A partir de allí, nace una larga y hermosa tradición: Las Convocaciones Generales, que al recordarlas evocan tantas emociones e imágenes de hermanos y momentos muy especiales de fraternal convivencia.

Un elemento integrador y que definió la identidad de la Iglesia fue su predicación decidida en contra de prácticas idolátricas y costumbres religiosas de carácter pagano promovidas por la Iglesia Católica. Asimismo, la enseñanza y defensa de sus doctrinas distintivas acerca del retorno inminente del Señor, el Sábado como día del Señor, la guarda de los Diez Mandamientos, el Retorno de Israel a Palestina, la celebración anual de la Cena del Señor (llamada entonces “la Pascua”), el nombre de la Iglesia, el Bautismo de adultos (que inicialmente se practicaba en bautisterios), y la función de las Diaconisas, entre otras.

En lo litúrgico, se inicia la celebración de algunas Fiestas Judáicas (Pascua, Pentecostés y Cabañas) que, por cierto, marcaron un énfasis importante en la identificación de la Iglesia con el “Israel de Dios” mediante el apropiamiento de estas costumbres y su interpretación simbólica.

En 1944, mientras el mundo sufría la 2a. Guerra Mundial, la Iglesia en México fortalecía su esperanza en una hermosa Convocación General que reunió a Ministros, Pastores y Congregantes de las localidades existentes en ese tiempo, que se dieron cita para bendecir a Dios y animarse mutuamente.

Los himnos, los sermones y la comunión fraternal llenaron páginas enteras en la vida espiritual y alentaron la labor año tras año. Un acontecimiento relevante que había sido anunciado desde los inicios con plena certeza vio su cumplimiento: Israel retornó a Palestina y fue reconocido como país en Mayo de 1948. La Iglesia lo celebró con profunda emoción y reverente expectación:“Dios está con nosotros y nos guía”, era el sentir de todos los creyentes.

Lo que para el mundo era casualidad o un logro político de la diplomacia internacional, para la Iglesia era el evidente cumplimiento del reloj profético.

Los años 50’s vieron una notable expansión en hombros de misioneros que predicando la doctrina alcanzaron varias rancherías de Coahuila; en el norte, a Cd. Juárez, Tijuana, B. C.; y en el sur, a Mérida, Yuc. Al mismo tiempo se alcanzó a Guatemala, Centroamérica.

En otro orden, y con incipiente fuerza, ve la luz la Sociedad Juvenil que aspira a responder a las inquietudes de los jóvenes miembros.

Un hecho relevante en esta decena fue la consagración de un considerable número de Ministros, de los cuales algunos aún viven.

1962 fue un año triste por la dolorosa división sufrida en razón del abandono de las Fiestas Judáicas, cuando la mayoría del Concilio llegó a la comprensión de que tales prácticas ya no debían pertenecer a la liturgia de la iglesia cristiana. Un número significativo de miembros se resistió a la nueva interpretación provocando un cisma irreversible.

Con altas y bajas se siguió escribiendo nuestra historia, mientras se fundaban poco a poco más congregaciones.

La Iglesia responde a las necesidades que vislumbra, y en 1967 se inicia el Colegio Ministerial que tiene corno objetivo el preparar pastores que tengan acceso académico a más y mejores herramientas para su formación corno líderes que la obra demandaba.

A partir de 1970 se deja sentir la inquietud de los cientos de jóvenes que impulsan los Congresos Nacionales. La Iglesia se expresa y afianza en su conformación.

De manera creativa, aunque con sus naturales límites, la Iglesia busca formas de organizarse de tal manera que se logre una mejor distribución para el trabajo y la atención a las Iglesias Locales; Por ello, en 1973 se organiza en ocho distritos administrativos, se adopta un sistema económico central y se inicia el Pastorado Dedicado con el propósito de lograr un mayor avance y una expansión más sólida y constante.

Otra página triste se escribió en 1975 cuando se vivió un nuevo rompimiento en el seno de la Iglesia. Los momentos duros han madurado nuestra comprensión de la Comunidad y han dejado sentir la inigualable cercanía de Dios acompañándonos en los días difíciles y de pruebas, hemos aprendido que el amor es lo más grande y lo único que perdurará por la eternidad.

Si hemos de trazar una historia, reconozcamos que no todo han sido rosas sino que ha habido tiempos de sembrar y regar con trabajos y fatigas, incluso días de espinas. No obstante, digamos aquí, que Dios nos ha sostenido.

En los años 80’s la Iglesia tomó rumbos sólidos y definidos que apuntaban hacia su expansión actual.

La Organización en 16 Sobreveedurías y la creación del Departamento de Evangelismo y Misiones, fueron estrategias para impulsar la Misión de manera organizada; logrando que la iglesia esté presente ya en todos los estados de la República Mexicana; Sinaloa, Sonora y Durango fueron los últimos tres estados donde se plantaron Iglesias.

En estos diez años se ponen bases administrativas, económicas e institucionales para impulsar el crecimiento a partir de la formación de más pastores, a través del reestablecimiento del Seminario de Entrenamiento Ministerial en 1987. A partir de esa fecha se iniciaron las SESIONES DE INVIERNO del SEM, cuyas aportaciones han propiciado el análisis bíblico-teológico que ha promovido una mayor conciencia para un estudio serio y responsable de la Biblia.

Se retorna con fuerza el Departamento Nacional de Evangelismo en 1988. También se logran inversiones en infraestructura para las publicaciones y la administración nacional; en instalaciones se inicia la construcción del Centro Administrativo y se impulsa la apertura de la Casa Hogar para Ancianos.

El Concilio de 1989 inicia la reflexión en la Evangelización como la tarea principal de su quehacer, incluyendo en su agenda de estudio el Evangelio como el mensaje central que ha de proclamarse en su anuncio. También se medita en el Ministerio de Todos los Creyentes, a partir de una seria valoración de la Palabra y ante la abrumadora necesidad de Dios que nuestro país tiene.

A principios de los 90’s la Iglesia toma una nueva conciencia de sus carencias y de sus posibilidades. La evolución de su reflexión teológica y la madurez en su interpretación de las Escrituras da frutos en muy vitales y sensibles aspectos de su credo, doctrinas y énfasis. Así hemos visto nacer una cuidadosa y sensible reorientación en los siguientes estudios: La Salvación por Gracia, la Misión de la Iglesia, el Ministerio de todos los Creyentes, el Aplauso en la Alabanza, las Relaciones Iglesia-Estado, la Divinidad de Jesucristo, y la Iglesia ante los Problemas Sociales.

Aunado a estos avances, se logra una mayor conciencia de la responsabilidad evangelizadora que corresponde a la Iglesia de Jesucristo. El envío de misioneros a Centro y Sudamérica se continúa y planea con mayor inversión. Belice, Panamá, Ecuador, Argentina y Uruguay han sido objeto de apoyo misionero, además de compartir los materiales producidos por nuestra Iglesia con un sinnúmero de páginas.

Un notable esfuerzo interno para proclamar el evangelio a partir de la acción de cada creyente, ha sido el funcionamiento del sistema de Grupos Familiares que vino a impulsar el crecimiento de la Iglesia y la experiencia y comunión del Evangelio.

Las comunicaciones internas han cobrado mucho vigor en lo que va de los 90’s, al desarrollarse recursos nuevos para impulsar la difusión de calidad que corresponde a las necesidades y aspiraciones de la Iglesia en la realización de sus tareas.

En 1993 la Iglesia recibió su Registro Constitutivo ante la Secretaria de Gobernación, convirtiéndose en Asociación Religiosa, con personalidad jurídica, en el marco de una apertura gubernamental en las relaciones Iglesia-Estado. Algo sobresaliente, que como fruto del trabajo administrativo previamente realizado, es el hecho de haber logrado el Registro Constitutivo SGAR/9/93 de un total, que a esta fecha rebasa la cantidad de 5000 Registros otorgados por la Secretaria de Gobernación, lo cual consolidó legalmente nuestro nombre, Iglesia de Dios (7o. día), para uso exclusivo.

Por otra parte y como efecto de la Resolución Conciliar de 1993 sobre las relaciones Iglesia- Estado, se llevó a cabo la afiliación de nuestra Asociación Religiosa a la Confraternidad Evangélica de México (CONEMEX) para colaborar en la defensa de los Derechos Humanos de la ciudadanía y del pueblo evangélico. Hoy podemos ver una Iglesia en reflexión y acción. Reflexión, de su presente y su pasado, anhelando un mañana mejor; Acción, en su Misión y compromiso con Dios y con el mundo.

Hoy las 722 congregaciones agrupadas en 17 distritos (Iglesias y Misiones) formadas por los más de 40,000 integrantes (miembros y simpatizantes) nos disponemos a mantener y aumentar nuestro compromiso con el Reino de Dios y sus aplicaciones.

Reconocemos aquí y ahora que como Iglesia de Dios (7o. día) tenemos el desafió de compartir a México nuestra fe y tradición. Es decir, nuestra fe, nuestra doctrina y la historia de lo que hemos sido, lo que somos y lo que esperamos ser, declarando que el Supremo Modelo para nuestro quehacer es Cristo Jesús; su vida y su obra son la norma de nuestra conducta y la inspiración de nuestros propósitos.

Si concluimos aquí, diremos que en nuestro ayer vemos la acción de hombres y mujeres que con sacrificio y lágrimas llevaron la Palabra a ciudades y pueblos, comunidades y familias; vemos a congregaciones enviando y apoyando con gran esfuerzo a sus misioneros; pero detrás y con toda sabiduría y amor vemos a Dios sosteniendo en sus poderosos brazos a su amada Iglesia; podemos reconocer su santa mano a cada paso en nuestro devenir. El le ha dado sentido y perspectiva a nuestra presencia en este mundo.

La historia de la Iglesia se sigue escribiendo cotidianamente. Nos toca hoy cumplir la misi ón de ser testigos en el contexto propio, “hasta lo último de la tierra”, bajo la guianza del Espíritu Santo.


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One response

5 12 2007
Ana Reynoso

Paz a todos. Soy una joven de la Iglesia en Belice y es un gustaso poder ver como la Iglesia crecio y sigue creciendio, pues ya que esa es nuestra meta, predicar el Evangelio a todas las naciones. Seria una placer alguno de estos dias poder ir a conocerlos, y convivir como hermnos que somos en Cristo. Desde Belice les mando muchos saludos y que el Señor les siga bendiciendo en gran manera. Paz…………..

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